¿Te has dado cuenta que de un segundo a otro puede estar la eternidad?
Apenas abro los ojos y ya hay cambios por donde quiera que observe.
Y una se duerme con la certeza de que todo seguirá igual al siguiente día, pero la vida tiene múltiples planos y ganas de que no te vuelvas a dormir nunca más, que no se te escape ni un parpadeo, ni un sonido, ni un olor que antes estaba desaparecido, ni un sabor diferente que no hubieras notado.
Me he vuelto más observadora de la vida, de mi propia vida.
Antes pasaba de todo, me daba igual, y tenía la certeza de despertar a lo mismo y estaba acostumbrada a lavar mi mente con ese pensamiento de ¡Todo sigue igual y creérmelo!.
Pasan los años, se acortan los días, todo es más rápido y entonces tomo mi cámara y saco fotos de muchos instantes (antes nunca quise, los llevaba en mi mente).
Pero ya no, mi mente se niega a saturarse.
El transcurso de todo me ha cambiado.
Cada día lo percibo lleno de posibilidades, y hasta me doy el gusto de seleccionar su tonalidad, los eventos que llegarán, las emociones que sentiré. Me siento feliz, es como haber descubierto el hilo multicolor de mi vida, por fin días diferentes que puedo conservar en fotos, ahora que mi memoria no me ayuda.
Llegó a la conclusión de que pasar de todo, no es la mejor opción que tomé. Ahora aprecio cada vez que respiro, veo, siento, y me cuesta trabajo dejar escapar tan solo un segundo que no volverá.
Sí, ahora me siento yo.

