Cuando pienso en ustedes, recuerdo la canción que solíamos cantar, mientras conducía en esas tardes de carreteras rumbo a la casa de Fortín.
Cada viernes salía huyendo con las maletas ¿recuerdan?
Y es que el movimiento incansable de esa metrópoli, me abrumaba.
La gente pasaba de largo, sin regresarte un saludo
Llegaba a la salida de la escuela, y a volar el fin de semana con ustedes.
El trayecto se acortaba contando anécdotas, dormían, despertaban y por fin las montañas del pueblo se asomaban ¡y gritábamos de alegría!
Mi corazón se aceleraba, al fin mi lugar, la calma, la paz
El aire se llevaba nuestros cantos y risas, y las interrogantes surgían:
¿Qué hacemos niñas?
¿Vamos a cambiarnos a la casa? - opinaba Di siempre tan propia.
¿Cenamos en el hotelito? - decía Da apresurada por comer lo que fuera
¿Avisamos que estamos aquí? - pensaba yo
¿Vamos al parque? - idea de todas.
Mi mente aprisiona todavía preguntas sin respuestas actuales,
¿Qué dirían ahora que son adultas?
Las extraño niñas de mi corazón.


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