(A Diana, mi hija mayor)
Aprendo de ti: tu fuerza, tu gran fortaleza y la lucha por tus sueños a pesar de los obstáculos y sin rendirte nunca.
Eres una joven muy valiente.
La vida se ha encargado de enseñarnos todo tipo de lecciones, llevándonos de un lado a otro, enseñándonos a ganar, a perder y a empezar de nuevo.
Un viaje accidentado por momentos, pero nada que no puedas vencer y lograr. Me siento feliz de verte volar y realizar tus sueños.
Te amo, con palabras y sin ellas, con la mirada, con el pensamiento, con el corazón.


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