Me gustan los días donde puedes permanecer inmóvil viendo lo que se te ocurre, sin tener que explicar nada, tan solo mirar y disfrutar la calma.
Son mis mejores días, y hoy es uno de ellos.
Anoche soñé, no recuerdo y tampoco me importa.
La paz de abrir los ojos y agradecer la vida es inigualable.
Un día nublado por momentos.
Minutos después, soleado y con el viento arrastrando las hojas del jardín.
Y luego, un remolino doblando las ramas de los árboles que apenas pueden mantenerse erguidos.
¿Qué más puedo pedir y desear?
La experiencia de despertar y gozar cada instante de la vida cambiante.
De respirar profundamente y sentirme libre en la Naturaleza.
A eso lo llamo vivir con paz, y sin deseos de cambiar nada.
Y lo agradezco...años después al fin entiendo esta experiencia.


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