Andén interior

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jueves, 19 de agosto de 2010

Cuando el alma se la lleva el diablo.

 


Cuando el alma se la lleva el diablo

La hoja de papel lino descansa en la mesita de noche. Las palabras escritas musitan un: Adiós

El edredón azul cielo doblado descuidadamente en la cama, cubre un torso semidesnudo. Sus rizados cabellos claros, descansan en una almohada que cobija su varonil rostro. 

Cuando el reloj del salón marca las tres de la mañana, se escuchan unos presurosos pasos, apagados por la mullida alfombra.

Sonia, de negra y brillante melena lacia cayéndole al hombro, va vestida con aquel traje color uva -que tan bien le sienta - atraviesa el salón rápidamente ¡Cómo cuando al alma se la lleva el diablo!

Sus bellas facciones llevan una sonrisa insinuada apenas y sus expresivos ojos negros, un brillo muy especial.  Camina de frente al salón, deteniéndose en una puerta de madera marrón, donde suspira hondamente ¡Cómo cuando se necesita de valor!

Girando el dorado picaporte con su mano derecha, la pesada puerta cede entreabriéndose, y Sonia permanece unos segundos quieta, adaptando su vista a la oscuridad absoluta.

Percibe una acompasada y tranquila respiración, él duerme plácidamente – confirma.
¿Qué hace ella ahí? – se pregunta furiosa - mientras el corazón le late muy aprisa.

Tomando la hoja de papel lino, escrito con hirientes frases de despedida unas horas antes, desgarra el texto muy despacio, en pedacitos llenos de coraje y mucho rencor...saboreando sus movimientos. 
Su cuerpo y su corazón jamás fueron infieles, hasta hoy - suspira.
Luego sonríe y comienza a desvestirse lentamente...él no lo sabe, él no leyó su mensaje de despedida.

¡Margaritas a los cerdos! – dice mirándolo de reojo.
Saldada la cuenta, todo está en paz. 

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